Phoebe Bridgers. Lost Weekend. (2026)
Confieso que voy tarde con la reseña del tercer álbum de la californiana. Posiblemente porque no esperaba un álbum así. Tras sus dos primeros discos y el trabajo con boygenius, imaginaba algo más folkie y de songwriter. Más americano, vaya.
Pero los buenos artistas son camaleónicos y eso demuestra ella en «el fin de semana perdido». Se trata de un trabajo de una artista con fama consolidada, enriquecida, aclamada. Que se puede permitir las horas de estudio que quiera y los mejores productores. Está en el mainstream. Pero a partir de esta realidad brinda sinceridad, ganas de ir unos pasos más allá, incluso experimentar tímidamente. Cargada de material vital: el fallecimiento de su padre, su relación amorosa madura, el acoso mediático… nos entrega su mejor disco y, sin duda, uno de los mejores del año.
S. Altimir
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