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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: octubre, 2022

Lucrecia Dalt. ¡Ay! (2022)

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Escuchar el reciente trabajo de la colombiana (afincada en Berlín, tras un tiempo en Barcelona) es sumergirse en una de las mejores experiencias músicales de la actualidad. Pasados los cuarenta, transita desde la electrónica hasta un pop onírico con influencias que van del jazz a la canción latinos y la música de cabaret de los años treinta. Letras con un punto surrealista pero con ideas identificables. Susurradas, casi más que cantadas, como para no resultar demasiado intrusiva. Un disco, repleto de matices e ideas, que gana con cada escucha.

Gently Tender. Take Hold Of Your Promise. (2022)

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Primer largo de la banda. Proceden de oros grupos. Se nota en el oficio y madurez para ser un primer trabajo. Me cuesta explicar el estilo, pero recuerda al folk británico con toques psicodélicos de costa oeste norteamericana. Todo ello con background rock y parte de la parafernalia del género: bajo revoltos y punteos de guitarra.  ¿Nada nuevo bajo el sol? No. Pero con temas bien compuestos e interpretados. Que ya es mucho.

Yeah Yeah Yeahs. Cool It Down. (2022)

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Cinco LP’s en 22 años. Todos sus discos han sido bien recibidos. El directo de Karen O se ha considerado de lo mejor que se puede ver en un escenario.   Su música tiene claras influencias ochentenas, pero no sería posible si no hubiesen existido los noventa. Y ya, en el XXI, todo cosecha propia. No son megapopulares. No se les conocen extravagancias. Viven con discreción bastante alejados del mainstream. Espíritu indie. El disco suena actual, mestizo, entre el pop electrónico con guitarras y el rock guitarrero con electrónica (…)  Y, por supuesto, Karen Lee (norteamericana-coreana-polaca) con la batuta. Y las partituras, el piano, la Voz…

Sorry. Anywhere But Here. (2022)

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Hace un par de años, tras su debut (925) me dejaron muy gratamente impresionado. Pensé en carrerón, dentro del segmento independiente y, este segundo álbum,  confirma mis impresiones de aquel. Persisten en su negativa a ser clasificados con facilidad, la imaginación que destila cada uno de los cortes y un oficio virtuoso de todos los componentes de la banda.  Dicen que cuando el segundo es también bueno, la banda va bien. A esperar el de la confirmación.

Jack J. Opening the Door. (2022)

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Electrónica/ambient que se puede poner a cualquier hora. Efectivo. Melodías de progresiones que no se salen ni un milímetro de la ruta armónica más limpia (y académica). De entrada parece poca cosa. Pero acaba imponiendose.  Lo bello, si simple, dos veces bello.

PIxies. Doggerel. (2022)

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 Fui fan de los Pixies. Entre el 87 y el 91. Del siglo XX. En estos años escribieron una de las grandes páginas de la historia de la música popular. Nadie como ellos era capaz de darle dureza al pop y armonía al rock. Geniales. Merecen cápitulo propio en las enciclopedias. Desde entonces los he seguido poco. Leo que han sacado otros 4 discos. Y, aunque tengo dudas, este es el primero que les escucho tras el Trompe. Sabe a Pixies. Sin duda. Es bueno. Pero, como lo podría explicar sin que nadie se enfade, no me llama. Son los mejores haciendo de Pixies. Pero la música popular tiene un compromiso con la actualidad. Ese es su encanto. Pone banda sonora a la cotidaniedad.  El Doggerel es un gran disco. De finales de los 80. Cuando Ronald Reagan y Margaret Teacher estaban a poco de dejarlo.