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Broken Social Scene. Remember the Humans. (2026)

BSC es el punto de reunión de un buen número de músicos indie del área de Toronto, en Canadá. Aunque Kerin Drew y Brendan Canning son el núcleo de la banda, por el grupo han desfilado más de 25 músicos en distintas formaciones de estudio y directos. Lanzaron su primer trabajo en 2001 y pararon con la pandemia hasta el disco que acaban de publicar. La complejidad y riqueza instrumental les podría englobar en el art rock, pero, también por la variedad de músicos, encajarían en postulados más clásicos, pero no menos interesantes y variados. Bajo los cortes del sugestivo título Remember The Humans encontraremos piezas que evocan diferentes enfoques del pop/rock que se hace en el siglo XXI; mestizo, pero alejado de los cánones blues del rock and roll. Posiblemente, al ser un disco tras un largo parón, una atmósfera de reencuentro recorre sus surcos y enlaza sin sorpresas con su trabajo anterior. Si te gusta la música trabajada con oficio y una cierta atemporalidad, no te va a defraudar. htt...

The Lemon Twigs. Look for your Mind. (2026)

Si apetece darse un paseo en la memoria del Rubber Soul, este es su disco. Porque las influencias de los Beatles de mediados los sesenta van más allá de eso y el disco suena a un auténtico homenaje. Y casi podríamos acabar aquí: el álbum padre es tan conocido que el que se anime con la escucha, sabrá lo que se va a encontrar. Pero la idea, sugerente, muy sugerente, es si ese sonido tiene atractivo 60 años después. Y, al menos en mi caso, que no escuche aquel disco hasta bien andados los setenta, pero que “casi” lo considero de lo mejor de los de Liverpool, si lo tiene. Diría más, los hermanos D’Addario entregan un LP estupendo, fresquísimo, alegre, con la combinación justa de melodías y ritmo; y ese sonido protopsicodélico que me encanta. No creo que superen por mucho la treintena, pero este es ya su sexto disco. Y han producido y colaborado con un numero considerable de músicos. Es lo que tiene empezar a tocar a los cinco años, tener talento y buen gusto. Aunque el símil beatle m...

Ed 0’Brien. Blue Morpho. (2026)

A la espera de ver si Radiohead va a seguir o no adelante, llega el disco de O’Brien, guitarrista principal y voz acompañante de la banda. Ya sabemos que es uno de los mejores guitarristas de la historia de la música popular (y, posiblemente, el más virtuoso en el manejo de pedaleras) y, adelanto, no va a decepcionar a sus seguidores. Solo deteniéndonos en este instrumentos tenemos mucho y de gran calidad. Pero, más allá, de eso, el disco tiene un buen número de intereses para quedarse como uno de los mejores del año y tutear a cualquier disco de los miembros de la banda de procedencia. El guitarrista, de 57 años,  lleva desde los 17 con Radiohead. Con una exigencia creativa que les ha llevado a ser, en mi opinión, la banda más talentosa de la historia. Mas de 35 años en una rueda de estudio/gira que les obligó a parar en 2018 y, a él, al borde de una depresión tras uno de los confinamientos por el COVID.  A pesar de la crisis de melancolía, no optó por los fármac...

Friko. Something Worth Waiting For. (2026)

  He tenido que esperar unas semanas antes de escribir sobre el segundo disco de Friko. Los de Chicago me dejaron con la boca abierta con su debut  Where We've Been, Where We Go from Here  del 2024. Y ese segundo disco era tan peligroso… David Mordoh, en su crónica, escribió sobre la posibilidad de que los logros de ese primer disco les fundiera la inspiración futura. Es cierto que los tres primeros temas del álbum, mas guitarreros y roqueros me han dejado, en las primeras escuchas, un sabor de cierta decepción. La evolución era esperable y deseada, pero más que sonar a nuevo me remite a un cierto indie primerizo. ¿Ya superado? Luego, a partir de Alice (4º tema), la cosa cambia y vuelven a los apuntes del disco de debut: ensoñación, temas cristalinos y pegadizos, romanticismo. Un álbum delicioso de poco más de 30 minutos (restando los tres primeros cortes). Al final quedo un poco desconcertado, sin saber hacia donde apuntan. El tema que cierra tampoco ayuda mucho.  P...

My New Band Believe. My New Band Believe. (2026)

Reconozco que estoy muy enganchado a este género que viene a llamarse art rock / pop de cámara. Nombre, posiblemente poco afortunado, que describe esa música que con una base pop/rock se nutre de la clásica contemporánea, el jazz y el folk, sin despreciar aportaciones del vodevil o del mismísimo punk. Desarrollado fundamentalmente en Gran Bretaña, uno de los grupos pioneros son (fueron) los Black Midi (2017-2024) Tras el parón de la banda, fue el guitarrista Geordie Greep el primero en lanzarse en solitario con el interesantísimo (y emotivo) The New Sound (2024). Ahora es el turno de Cameron Picton que acaba de publicar el primer LP de su proyecto My New Band Believe. Y es un gran disco. Acompañado por un puñado de músicos que van cambiando en los diferentes temas y, creo que sin una banda definida para los directos, el nexo con los antiguos Black Midi termina más allá de la vocación experimental y el cruce de estilos.  Deliciosamente acústico, muy derivado a estructuras de u...

Heavenly. Highway to Heavenly (2026)

En sus pocos años de actividad (1991 a 1996) los británicos se caracterizaron por un pop más divertido del que hacían sus paisanos compañeros de generación. Liderados por Amelia Fletcher y Robert Pursey consiguieron que los bolsillos de los jóvenes de la época les hicieran un hueco para ir tirando. Permanecer en los arrabales del mainstream les permitió la suficiente libertad para desarrollar un sonido (y una actitud) que el tiempo ha colocado en los estantes de culto. Lamentablemente, tras cuatro LP’s más que notables, el suicidio del baterista supuso el final de la banda. Hasta hace unas semanas. Treinta años después retoman su carrera casi donde la dejaron. Porque no es un disco “revival” para hacer caja. Si bien su sonido es reconocible, supone una evolución de estilo más que notable. Eso si, los temas siguen siendo terriblemente pegadizos, la voz de Amelia sigue soñando a veinteañera, los coros aparecen cuando deben hacerlo y las guitarras se mantienen en modo distorsión. Un a...

Flea. Honora. (2026)

Michael Peter Balzary (Melbourn, 1962), Flea,  hace honor (perdón por el juego de palabras) a tres afirmaciones: 1- No cualquier tiempo pasado fue mejor. 2- Los músicos añosos pueden reinventarse. 3- El jazz sigue estando en la lista de los platos principales. Y eso que a un australiano, el género no le viene precisamente con los genes. Aunque no es su primer disco en solitario, el de los Red Hoy Chili Peppers, si parece debutar con una obra mayúscula, de principio a fin, destinada, en mi opinión, a permanecer en el estante de los mejorcito del año. El mérito es enteramente suyo, también en la selección de colaboradores (Thom Yorke, Jeff Parker, Nick Cave…) Un disco que hace sencillo lo complejo (mucho oficio detrás), adulto y que es un homenaje al jazz de alguien que ha aprendido a amarlo a medida que se ha ido haciendo mayor. En eso me siento muy identificado. Evidentemente,el bajo está muy presente, pero también la trompeta, otro instrumento que domina. Decir que los arregl...