Death Cab for Cutie. I Built You A Tover. (2026)
¿Cuántas estrellas conocemos que debutaron con una propuesta imaginativa y de excelencia, triunfaron, pero no han sabido mantener esa frescura inicial y su carrera ha sido más parecida al desarrollo de una franquicia que a un proyecto sólido y prospectivo? Son los peligros del debut exitoso. Por contra, otros grupos, que no llenarán estadios, ofrecen una carrera en progresión, con oficio, también identificable, pero labrada desde la honestidad y la creatividad. Es el caso de Death Cab for Cutie. Han pasado 28 años de su debut y cualquiera de sus once discos merece ser escuchado con atención. Han rozado el gran éxito -Plans (2005), Narrow Stairs (2008)-, pero sin dejarse caer, siguieron con su carrera sincera; eso sí, cada vez con mayor oficio. De los pocos grupos que consiguen que “tome nota” cuando me entero de que están en un nuevo proyecto. El último, no decepciona. Mantiene ese punto emocional característico de la banda y el enganche de la voz de Ben Gibbard, que traslada...