DEXYS MIDNIGHT RUNNERS. LOVE. (2026)
Ponerse a estas alturas a escuchar un disco de la banda que tal vez escribió la canción bailable que mejor define la parte cursi de los ochenta es una temeridad. Porque aunque aquel tema sea mejor lo que una escucha pasada de cervezas pueda hacer pensar, no deja de ser una cancioncilla llena de trampas de producción para complacer a aquellos que, en este país, intentaron averiguar si había algo más que Mecano. El disquito que nos ocupa hoy se deja oir, siempre en un respetuoso segundo plano, a la hora del coctel. Incluso con el segundo Negroni podríamos mirar quien está en los créditos: de la banda original reconozco a Kewin Rowland que, a sus 73, ya suena más a crooner que a aspirante blanco a interpretar soul y compositores musicales apocrifos probablemente contratados ad-hoc. Pero no, no piense el lector que el disco no me gusta. ES la mar de entretenido. Y como soy de muy buena fe, casi lo recomendaría… a los que ya tienen una cierta edad y sienten nostalgias por la belleza que un ...