Con todo mi respeto para los fotógrafos profesionales a los que admiro y respeto. Seguro que entre todos sabrán darle una buena patada a esa escoba amenazante.
Hace un par de años, en la reseña sobre O Monolit, el anterior trabajo de Squid, escribía: “su música no supone un salto al vació desde el punk, sino una progresión de todo aquello que ha aportado el género” . Como si quisieran confirmar mis impresiones, Cowards supone ir un paso más allá. El punk, aunque pueda formar parte de su huella genética, ya queda bastante lejos. Como otras bandas y músicos (New Country, Black Road, Geordy Grepp y muchísimo antes, Brainiac) , los de Brighton se adentran en el rock de cámara, culto, complejo y que invita a la audición pausada y reflexiva. No abundan los ritmos ni las melodías sencillas en este disco. Eso no significa que no haya contundencia. Las baquetas que maneja el cantante se encargan de ello cuando es necesario. Sigue siendo rock. Una parte importante del sonido característico de la banda se debe al trompeta capaz de recrear una atmósfera inquietante. Y las voces, que a veces asustan. Ajustadas para transmitir la idea que se en...
Los canadienses Esmerine representan la combinación (tal vez la mejor) entre el rock y la música clásica. Aunque etiquetados dentro del post-rock, van mucho más allá. Tocan con instrumentos acústicos propios de la clásica, pero derriban fronteras y se aproximan a las esencias de la música popular. Tampoco tienen una formación reglada, sin pasar por el conservatorio. Se formaron en 2001 liderados por Bruce Cawdron (Godpseed You! Black Emperor) y la violoncelista Rebecca Foon (Thee Silver Mt. Zion, Saltland). Everithing Was Forever Until It Was No More es su séptimo álbum. Su música no es esencialmente complicada ni exigente, son armónicos y no se entretienen demasiado en los desarrollos, que tienen una base rítmica reconocible. Citan a Neil Young entre sus influencias, aunque a mi me cuesta encontrarlo. https://youtu.be/NO7tZDTXJ2g?si=No2ut60JiVxJ1k_V
He de reconocer y reconozco que si no llega a ser por las notas del piano con la introducción de la celebérrima “Para Elisa” de Beethoven en el tercer corte de este disco igual no le hubiera prestado mayor atención. Si se trataba de un gancho, en mi caso ha resultado ser eficaz. Veamos, ¿quien son The Moles? Pues una banda australiana (aja) que sacó un primer EP en 1990 (oops), que se mudó a Inglaterra para triunfar (ay) y se disolvieron en 1994 desanimados por el fracaso (bfff). Richard Davies, líder de la banda, decidió seguir con su carrera de abogado, casarse, tener hijos y colaborar tras los bastidores con músicos amigos. Hace unos meses, se reunió con algunos colegas de afición y con un iPad grabaron esta auténtica joya que es Composition Book. Lo suyo es un dulce encuentro entre el pop pegadizo de T Rex y la aspereza de la Velvet Underground. Un disco difícil de repetir. Corran porque se va a agotar.
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