dimarts, 14 de setembre de 2010

El Lloret guiri

Lloret de Mar es una población situada al sur de la Costa Brava. Documentada como tal desde hace 10 siglos, hay ruinas que confirman que fue un asentamiento de los íberos.
Sus habitantes se dedicaron fundamentalmente a la pesca y agricultura hasta que un gran número de ellos decidieron embarcarse hacia Cuba a finales del siglo XIX. Los indianos que regresaron con fortuna cambiaron la fisonomía de la población construyendo grandes mansiones (muchas destruidas en los años 60) y contribuyeron a la modernización de la villa. Existen diferentes muestras del modernismo, como por ejemplo, el cementerio.
A principios del siglo XX, la pujante burguesía catalana empezó a veranear en los pueblos costeros. A uno de mis bisabuelos (que de joven tuvo que emigrar desde el Pirineo a Barcelona con el único capital de un duro y una vaca), no le fue mal con su negocio de venta de leche y se apuntó con su familia a la moda de veranear a las orillas del mar.
Entonces, cada familia tenía su propio toldo en la playa. Mi madre recuerda que los más ostentosos eran los empresarios del textil de Terrassa, con sus mayordomos sirviendo el vermouth en la playa. Mis abuelos siguieron la tradición. Y mis padres y mis tíos. Y nosotros y nuestros primos. Y, ahora, nuestros hijos.
De alguna manera, Lloret es la segunda casa de la mayor parte de mi familia materna, aunque los veraneos ya no tienen nada que ver (cuantitativamente) con aquellos veranos en que cerrábamos la casa de Barcelona desde el 22 de Junio hasta el 1 de Octubre.
En los primeros 60, empezaron a verse coches con matrícula extranjera. Fue un aumento exponencial, año tras año. De mi infancia recuerdo negocios que no existían en otros lugares: restaurantes self service, boites, snack's… Cuando se inauguró el aeropuerto de Girona, el boom turístico llegó a sus cotas más altas. Lloret era un lugar cosmopolita, divertido, incluso "más libre" en comparación con la España todavía muy gris del franquismo tardío.
Se construyeron muchísimos hoteles, abrieron tiendas y restaurantes. Los alcaldes de turno permitieron un crecimiento urbanístico, totalmente desorganizado, que parecía inspirarse en la consigna "maricón el último". La fisonomía del pueblo cambió por completo.
Pero las bases de lo que es el actual Lloret se fundaron cuando se conectó la autopista española del Mediterraneo con la francesa. Y con ella, a la toda la red de autopistas europeas. Eso abrió las puertas a un nuevo turismo. El que no tenía presupuesto para viajar en avión, pero si para hacerlo en autobús. Antes, los turistas llegaban a Lloret y buscaban un hotel, sin intermediarios. En cambio, el turismo low cost depende del tour operator. Ese organiza el viaje y negocia precios con los hoteles. Garantizaba 100% de ocupación. Y en la trampa cayeron casi todos los hoteleros de Lloret. Y de aquel turismo inquieto y viajero, pasamos al turismo con presupuestos muy ajustados. Y, a veces, gamberro. Evidentemente, esas personas tienen todo el derecho a pasar unas vacaciones. Tocó Lloret.
Tengo amigos que viven todo el año ahí. No se quejan demasiado. Son una de las poblaciones con unos ingresos per capita más altos de España. Asumen su papel de capital del turismo barato en la Costa Brava, pero no dejan de esforzarse en dignificar su pueblo. Desde hace unos años, muchos ciudadanos de Rusia y otros países de Este han puesto su mirada en Lloret. Pronto serán el grupo más numeroso. Es un turismo familiar, de mayor poder adquisitivo. Vuelven a parecerse a aquellos turistas del los 60 y 70. Ya veremos.

Los turistas siguen llegando en autobus. Generalmente de dos pisos y con un remolque para las maletas. El día de cambio suele ser el sábado. El pueblo se llena de buses y de gente cargada de maletas. Los que se van, morenos y los que llegan, muy blancos. Estos, se iban:



Cada año cierran algunos hoteles. No cumplen las normativas sobre seguridad y/o accesibilidad. Son los más cutres. No entiendo como dejaron construirlos en su día.



Típica foto de una tienda del Lloret mas cañí. En el margen derecho de la Riera, mirando al mar.



Y eso es lo que venden. ¡Sombreros mejicanos! Bueno, lo que nosotros llamamos sombreros mejicanos. Siempre he visto estos sombreros en Lloret. Y los guiris los compran. No me prgunteis porque. También se puede ver algún traje de "flamenca", camisetas y unos shorts a buen precio que les sientan bien a agunas y a otras, no.



Ahora estamos en la zona donde hay mas vida nocturna. Discotecas, bares... Las party's de la espuma, la elección de Miss Bikini y eso. He de reconocer que cuando tenía 20 años me lo pasé muy, muy bien. ;) Este año ha sido más chungo. Alguna noche he tenido que ir a recoger a las 2 de la mañana (¡!) a mi hija de quince años para que no volviera sola a casa.



En los foros de internet del centro y norte de Europa, se "promociona" a Lloret como el lugar del sexo y del alcohol. Lo del sexo, cada uno sabrá como le va. Pero el alcohol, es realmente barato.

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