dissabte, 11 de desembre de 2010

San Cristobal de las Casas

Es una ciudad del estado Mexicano de Chiapas que tuve la suerte de visitar en la primavera de 2009. Está situada en una altiplanicie a menos de una hora de la capital, Tutxla Gutierrez.
En 1994 fue el centro de la revuelta indígena liderada por el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN). A partir de esta crisis, el Gobierno Federal ha invertido mucho dinero en Chiapas mejorando los servicios y las condiciones de vida de la númerosa población indígena.
Actualmente es, fundamentalmente, un lugar turístico. Calles muy cuidadas, llenas de comercios y mercadillos donde venden ambar y, como no, camisetas con los símbolos del FZLN.

Antes de viajar a Chiapas me advirtieron que era una zona extremadamente peligrosa. Y que tendría suerte si no me secuestraban, o peor, me baleaban. 
Pero, la verdad, es que en ningún momento sentí ningún riesgo. Todo lo contrario. En ningún lugar del mundo he encontrado personas tan acojedoras.
En Chiapas el turismo es poco "guiri". De hecho, no hay casi turistas. La mayoría, mexicanos de otros estados. Y San Bartolomé es aquel sitio en el que pasaríamos un par de meses para terminar de escribir un libro.

divendres, 10 de desembre de 2010

Avenida principal de Tuxtla Gutierrez



Tuxtla Gutierrez es la capital del estado mexicano de Chiapas, al sur del país. Tiene algo más de un millón de habitantes.
La fotografía está tomada en la avenida principal. A la altura de la plaza de la Marimba. Justo en el centro.
Contiene algunos de los tips característicos de la ciudad y, también, del país.
Vamos por partes.
Como se puede ver, los edificios no son especialmente lujosos. Acababa de llover y caían goteras de todas las azoteas.
Se ven dos carteles que muestran uno de los negocios del país: "farmacias de ahorro" y "farmacias familiares". En México hay que pagar por las medicinas. Y su precio es muy elevado para la mayoría de los ciudadanos. Por eso han proliferado las farmacias "top manta". Ahí venden fármacos no controlados por el gobierno a precios más baratos.
Tuxtla, un millón de habitantes, no solo no tiene metro. Tampoco hay una red de autobuses. El transporte público se cubre con los táxis o con esas furgonetas (Colectivo 1-100) que ofrecen un servicio mas o menos regular.
Una semana después había elecciones al Parlamento. El tal Ariel que se anuncia en un cartel y coche de campaña, se presenta. Es un locutor de radio que ya ha cambiado varias veces de partido. Parece ser que, cuando está en campaña, explica que está enfermo de cáncer. Enfermedad que suele remitir cuando terminan las elecciones.
En México, la corrupción está a pie de calle.  Regresando una noche por esa avenida, tres coches de policía nos bloquearon el paso. En un momento, el coche estuvo rodeado por policías armados. Dijeron que nuestro vehículo había sido denunciado. El conductor, conocedor del tema, les increpó diciendo que ahí viajaba gente de España y Cuba (...) y que estaban dando muy mala imagen del país. Nos dejaron pasar sin pedir ningún documento. Parece ser que lo habitual es pedir unos pesos como mordida para dejar pasar a los vehículos. Mientras algunos policías se dedican a esas cosas, cada día hay matanzas entre los diferentes grupos de narcotraficantes...
Así y todo, México es un país maravilloso. Y los mexicanos son las personas más acogedoras que he conocido.

dimecres, 10 de novembre de 2010

La Sagrada Familia

Tras la ¿inauguración?, para el culto, de la Iglesia de la Sagrada Familia por parte del Papa, muchos pensamos que ya podríamos visitar, sin pagar, el interior del templo, aprovechando el horario de misas. Lamentablemente, hoy me han confirmado que solo harán una o dos celebraciones de la liturgia al año. Parece ser que seguiremos teniendo que pagar una entrada para ver el interior ¿imaginado? por Gaudí.
Definitivamente, la Sagrada Familia es una iglesia del siglo XXI. Llena de contradicciones e incertidumbres.

dijous, 4 de novembre de 2010

Dos

Fuera o dentro. Inclusión o exclusión. La sonrisa del vencedor frente el ansia del perdedor. Consumo frente a contención.
Dos.

dijous, 28 d’octubre de 2010

Desde mi ventana

Estoy convencido que me adaptaría a la vida de un pequeño pueblo, pero me gusta la vida urbana. Vivir en la ciudad.
También me gusta vivir en pisos bajos, desde los que uno puede asomarse a la calle y ver lo que ocurre.
Muchos ya sabeis que frente a mi casa hay una iglesia. He visto un montón de salidas de misa, la alegría del arroz a los recién casados, la tristeza de un funeral y el estar bién puesto en la primera comunión. He conocido a los mendígos que se acercan por ahí y a las parejas que, por la noche, buscan esas escaleras para intentar reencontrar su relación.
Hace unos días, sobre las 11 de la noche, llega un hombre sin hogar. Se tumba junto a la puerta y duerme. Antes de acostarme, fumando el último cigarrillo del día al aire fresco de este Otoño cálido, desde la ventana, me hace pensar. En la exclusión social, en que eso de la igualdad de oportunidades no vale para todos y en que no acabamos de tener resuelto, ni mucho menos, el tema del "mundo feliz". Cuando salgo, por la mañana, hacia el trabajo, todavía está ahí.
Ahora mismo son las diez menos diez de la noche. Posiblemente aparecerá pronto.
Mientras tanto:

dimarts, 19 d’octubre de 2010

diumenge, 17 d’octubre de 2010

Limpieza de recuerdos

Generalmente, las fotos, no se tiran. Por eso me sorprendió ver esta fotografía, grande, montada en madera para ser colgada, abandonada junto a un contenedor.


Inevitablemente pensé en el motivo que llevó a su propietario a tirarla a la basura. Posiblemente, su contemplación le producía dolor, o rabia, o ambas cosas. Tal vez, simplemente, indiferencia ante un recuerdo sin sentido. Necesidad de hacer limpieza.

diumenge, 10 d’octubre de 2010

dimarts, 5 d’octubre de 2010

La diputación de Barcelona

Siempre me ha llamado la atención el contraste entre los dos edificios que componen la sede de la diputación en Barcelona. Se percibe una cierta agresión del bloque moderno de Correa y Millá hacía el palacete de Puig i Cadafalch.

dissabte, 25 de setembre de 2010

El monolito

En la película de Stanley Kubrick, 2001 Una Odisea del Espacio (1968) el monolito le dice a los primates que se levanten y avancen. En diferentes momentos, aparece a modo de eslabón perdido para ayudar en los saltos evolutivos.
Cuando vi este bloque de hormigón en la zona del Forum de Barcelona, pensé en el monolito caido. Tal vez impotente ante estos raros saltos evolutivos que hacemos ultimamente. 


dimecres, 22 de setembre de 2010

Tadeo Gutierrez vive en la 116 E, en un edificio de tres plantas. Abajo está el Deli que heredó de su padre. En el primer piso vive con su esposa, Lupe y el único hijo del matrimonio, Lucas, de 17 años. Arriba, sola, Rosario, su madre, viuda desde hace 7 años. La mayoría de sus clientes, son las gentes de la Marqueta, donde su padre abrió su primer negocio de comestibles al llegar de San Juan.
El 1 de Septiembre era Labour Day y el mercado permanecería cerrado. Hacía tiempo que tenían planeado aprovechar el día para irse a despedir de las atracciones de Coney Island. Todo apuntaba a que esta iba a ser la última semana del lugar. Entre los especuladores inmobiliarios y la Disneylización del ocio de los americanos, habían conseguido acabar con el parque en el que pasó los mejores momentos de su infancia.
No iban a tomar el carro. Cruzarían Brooklyn con la linea F del metro.
La mayor parte del recorrido era al aire libre. Le gustaban esas estaciones siempre desiertas. En Broklyn parece que solo usan el metro para ir o volver de trabajar.
Desde la ventana iban pasando las casitas unifamilires con su patio para la BBQ. En más de una ocasión había comentado a Lupe que, cuando Lucas pudiera hacerse cargo del negocio, ellos podrían irse a vivir a una zona tranquila de Brooklin. Desde que Clinton abrió su oficina en Harlem y Guiliani acabó con las bandas, cada vez había más ricos que querían vivir al norte de Central Park. Seguro que sacaría unos buenos dólares del alquiler de su apartamento.
Al llegar al final del recorrido, pudo ver en lo que se había convertido la playa de Nueva York. Bloques de apartamentos para la clase media que cada tenía más dificultades para pagar los precios de Manhattan.
Al salir de la estación, Nathan’s. Donde hacen los mejores perritos calientes del mundo. De vacuno, como debe ser. Estaba allí desde hace más de 90 años. Quién sabe si también sucumbiría ante el todopoderoso McDonalds. Su ciudad, Nueva York, estaba cambiando. Aquel reino del negocio familiar tambaleaba ante las presiones y el poder de las grandes empresas: primero fueron los taxis, pero luego vino Duane Reade, Starbucks y todos los demás. El cierre de Coney island era la guinda que le faltaba al pastel de los grandes.
Aparentemente, todo segía igual. Los pequeños negocios de comida y bebida, las tiendas de recuerdos, el Shout the Freak…
Y la Noria, la Wonder Wheel. No era la mayor del mundo, pero si la más divertida. Recordó aquella primera vez con Lupe, de novios, el susto que ella pasó cuando empezó a balancearse.
Antes de subir, pasearon un poco por el parque. La entrada siempre había sido gratuita y solo se pagaba por las atracciones que se usaban. Podías llevar tu comida. Cualquiera, por pobre que fuera, podiá pasear por Coney Island. Cuando de niño iba con sus padres, tenía que escoger entre la noria o la montaña rusa. la plata no llegaba para más.
Probó su fuerza con el Forzudo. Todavía se conservaba en plena forma. Rieron recordando el día que se organizó una competición con su cuñado. ¡Tiempos!
No había colas para la Wheel. No había colas para ninguna atracción. En la primera vuelta no pararon de gritar simulando el miedo con los balanceos inesperados de la cesta. Durante la propina permanecieron callados, contemplando la playa.
Es posible que ese fuera su último viaje en la Noria. Corrían rumores que había sido declarada monumento nacional y no la tirarían abajo. Pero ves a saber si quedaría como una estatua de hierro oxidado.
Antes de la comida charlaron con Yu Ly, la chica de Coney Island como ellos la llamaban antes de saber su nombre verdadero. Se encargaba del Carroussel y estaba muy preocupada por su futuro laboral. Hasta ahora, nadie les había dicho que pasaría con ellos tras el cierre.
Siguieron caminando frente a la playa disfrutando de la mañana atlántica. Pero no estaban contentos. La brisa portaba mensajes de añoranza. 
Comieron un par de perritos con las patatas mas grasientas de la ciudad. Bebieron su Diet Coke y cogieron el metro de regreso a casa. Querían llegar a tiempo para ver el capítulo de “Al diablo con los guapos”. 


El reportaje

dimarts, 14 de setembre de 2010

El Lloret guiri

Lloret de Mar es una población situada al sur de la Costa Brava. Documentada como tal desde hace 10 siglos, hay ruinas que confirman que fue un asentamiento de los íberos.
Sus habitantes se dedicaron fundamentalmente a la pesca y agricultura hasta que un gran número de ellos decidieron embarcarse hacia Cuba a finales del siglo XIX. Los indianos que regresaron con fortuna cambiaron la fisonomía de la población construyendo grandes mansiones (muchas destruidas en los años 60) y contribuyeron a la modernización de la villa. Existen diferentes muestras del modernismo, como por ejemplo, el cementerio.
A principios del siglo XX, la pujante burguesía catalana empezó a veranear en los pueblos costeros. A uno de mis bisabuelos (que de joven tuvo que emigrar desde el Pirineo a Barcelona con el único capital de un duro y una vaca), no le fue mal con su negocio de venta de leche y se apuntó con su familia a la moda de veranear a las orillas del mar.
Entonces, cada familia tenía su propio toldo en la playa. Mi madre recuerda que los más ostentosos eran los empresarios del textil de Terrassa, con sus mayordomos sirviendo el vermouth en la playa. Mis abuelos siguieron la tradición. Y mis padres y mis tíos. Y nosotros y nuestros primos. Y, ahora, nuestros hijos.
De alguna manera, Lloret es la segunda casa de la mayor parte de mi familia materna, aunque los veraneos ya no tienen nada que ver (cuantitativamente) con aquellos veranos en que cerrábamos la casa de Barcelona desde el 22 de Junio hasta el 1 de Octubre.
En los primeros 60, empezaron a verse coches con matrícula extranjera. Fue un aumento exponencial, año tras año. De mi infancia recuerdo negocios que no existían en otros lugares: restaurantes self service, boites, snack's… Cuando se inauguró el aeropuerto de Girona, el boom turístico llegó a sus cotas más altas. Lloret era un lugar cosmopolita, divertido, incluso "más libre" en comparación con la España todavía muy gris del franquismo tardío.
Se construyeron muchísimos hoteles, abrieron tiendas y restaurantes. Los alcaldes de turno permitieron un crecimiento urbanístico, totalmente desorganizado, que parecía inspirarse en la consigna "maricón el último". La fisonomía del pueblo cambió por completo.
Pero las bases de lo que es el actual Lloret se fundaron cuando se conectó la autopista española del Mediterraneo con la francesa. Y con ella, a la toda la red de autopistas europeas. Eso abrió las puertas a un nuevo turismo. El que no tenía presupuesto para viajar en avión, pero si para hacerlo en autobús. Antes, los turistas llegaban a Lloret y buscaban un hotel, sin intermediarios. En cambio, el turismo low cost depende del tour operator. Ese organiza el viaje y negocia precios con los hoteles. Garantizaba 100% de ocupación. Y en la trampa cayeron casi todos los hoteleros de Lloret. Y de aquel turismo inquieto y viajero, pasamos al turismo con presupuestos muy ajustados. Y, a veces, gamberro. Evidentemente, esas personas tienen todo el derecho a pasar unas vacaciones. Tocó Lloret.
Tengo amigos que viven todo el año ahí. No se quejan demasiado. Son una de las poblaciones con unos ingresos per capita más altos de España. Asumen su papel de capital del turismo barato en la Costa Brava, pero no dejan de esforzarse en dignificar su pueblo. Desde hace unos años, muchos ciudadanos de Rusia y otros países de Este han puesto su mirada en Lloret. Pronto serán el grupo más numeroso. Es un turismo familiar, de mayor poder adquisitivo. Vuelven a parecerse a aquellos turistas del los 60 y 70. Ya veremos.

Los turistas siguen llegando en autobus. Generalmente de dos pisos y con un remolque para las maletas. El día de cambio suele ser el sábado. El pueblo se llena de buses y de gente cargada de maletas. Los que se van, morenos y los que llegan, muy blancos. Estos, se iban:



Cada año cierran algunos hoteles. No cumplen las normativas sobre seguridad y/o accesibilidad. Son los más cutres. No entiendo como dejaron construirlos en su día.



Típica foto de una tienda del Lloret mas cañí. En el margen derecho de la Riera, mirando al mar.



Y eso es lo que venden. ¡Sombreros mejicanos! Bueno, lo que nosotros llamamos sombreros mejicanos. Siempre he visto estos sombreros en Lloret. Y los guiris los compran. No me prgunteis porque. También se puede ver algún traje de "flamenca", camisetas y unos shorts a buen precio que les sientan bien a agunas y a otras, no.



Ahora estamos en la zona donde hay mas vida nocturna. Discotecas, bares... Las party's de la espuma, la elección de Miss Bikini y eso. He de reconocer que cuando tenía 20 años me lo pasé muy, muy bien. ;) Este año ha sido más chungo. Alguna noche he tenido que ir a recoger a las 2 de la mañana (¡!) a mi hija de quince años para que no volviera sola a casa.



En los foros de internet del centro y norte de Europa, se "promociona" a Lloret como el lugar del sexo y del alcohol. Lo del sexo, cada uno sabrá como le va. Pero el alcohol, es realmente barato.