dilluns, 22 de febrer de 2016

Jubilación

Ando cerca de cumplir los 60. Es un número que impresiona, que da cierto vértigo. Parecido al que sentí cuando andaba cerca de cumplir los 20. Y, también, los 10. Es un recuerdo que mantengo muy vivo.
Entonces, a los 10, los adultos preguntaban:
- ¿Y ya sabes lo que quieres ser de mayor?
El todavía niño se veía, un poco, como sus referentes paternos: Seré arquitecto, como mi padre. Me casaré y tendremos hijos.
El ya adolescente tenía otras ideas: Haré la revolución comunista. Viviré en un kibutz y tocaré en una banda de rock.
Llegado el momento de tomar decisiones, no me veía como arquitecto. Ni el dibujo, ni las matemáticas se me daban bien. Tampoco me veía diseñando casas y visitando obras o escogiendo materiales.
A los 16 o 17 años decidí que sería médico. Me apasionaba saber mucho sobre el ser humano. Y la medicina parecía una buena opción.
Evidentemente, sin abandonar ninguna de mis áreas de interés de aquellos tiempos. Que siguen estando ahí. Una de las cosas que heredé de mi padre es la capacidad para interesarme por casi todo que se acerca a mi zona de confort. Que también la tengo.
El ser médico ha sido mi zona de confort.
Todavía nadie me pregunta. Pero, yo, hace unos meses que si me interrogo.
¿Que voy a hacer cuando sea mayor?
Y lo de ser mayor, esta vez, va en serio.
A los 10 años no tenía ni idea de lo que eso suponía. Dejaba fluir. En realidad, los adultos se encargaban de organizar mi vida. Y mi futuro.
Quedan unos cuantos años. Realmente, los suficientes. Pero, poco a poco voy acercándome a eso que he explicado en tantas clases y que conozco, al menos profesionalmente, tan bien.
Voy directo a la vejez. Y la primera parada será ser un jubilado.
¿Dejaré de ser médico? Es una condición que tengo tatuada en el alma. ¿Seré capaz de pasar los días sin tomar decisiones sobre la salud de otras personas?
Y que haré cuando me levante por la mañana. Sin, en principio, ninguna obligación. Sin nadie que me espere.
Me llevaron al parvulario. De ahí a la primaria, al bachillerato y a la universidad. Todo estaba planificado. He tenido la suerte de ejercer mi profesión desde una cierta capacidad para dirigirla. No he tenido demasiados jefes. Pero si que había tareas que cumplir. Todo ha estado más o menos planificado en mi vida.
Pero cuando te jubilas, ¿Que vas a hacer de mayor?
Vuelvo a sentirme el niño desorientado.
Con una gran diferencia. Tengo a mi lado una compañera de vida. Que seguro va a ayudarme en responder a esa pregunta:
¿Y de mayor que quieres hacer?

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