Entrades

Lucinda Williams. World’s Gone Wrong. (2026)

  El mundo no anda bien. Nos lo dice la veterana roquera desde su último LP. Y que lo diga ella que, aunque conocidas sus posiciones progresistas, es poco dada a la canción política, sugiere que debe de tener razón. No lo dice desde el tópico de que “tiempos pasados fueron mejores”, que se nos suele atribuir a los del baby boom. Lo expresa desde la observación lúcida de la realidad de su país (y del mundo) y la evidencia de falta de herramientas para transformarla. En la parte más musical, personalmente, supone un reencuentro con un género del que andaba muy desconectado: el rock con raíces ancladas en el country y el blues. Acierta sin aportar novedades gracias a lo bien conjuntado que esta todo: la composición, la voz, los riffs, los solos… Incluso el orden de los temas. Es un aullido: “Todavía seguimos aquí” https://youtu.be/T6c8oLWr9kI?si=8_wZGet0B7pzLvLc

The Velvet Underground and Rowan. Worldpeace DMT. (2025)

Escuchar el LP del duo británico formado por Leo Fincham y Rowan Miles es redescubrir que el pop underground todavía tiene un espacio en el tecnificado decenio en el que vivimos. Música gamberra, ácrata y suficientemente crítica que supone una entrada de aire fresco y anima al optimismo existencial. Las canciones, cortas, nos pasean por el punk, el ska, el folk y la música cursi. Pero sin casarse con ningúno de esos géneros. Y tampoco con cualquier otro. Son ellos y sus circunstancias. Un disco que se escucha con una media sonrisa, que predispone a prestarle atención. Es Pop, con mayúsculas, es música popular.  La de la gente. La nuestra. S. Altimir https://youtu.be/8THuNMZJ7VU?si=u2eEfRzaLcPEgC-o

Tony Molina. On This Day. (2025)

Los de San Francisco son una muestra de como se hacía música en los 60. Una idea, unos acordes ad-hoc y estirar hasta los tres minutos… con la ayuda de un buen productor. Es una exageración, pero algo de eso había. ¿O George Martín no era el quinto Beatles? Tony Molina nos muestran esos primeros esbozos. Temas muy pegadizos que apenas llegan al minuto, pero que dejan un excelente sabor de boca. El disco es de mediados del pasado Noviembre y me ha legrado tanto estas últimas semanas del año que voy a arrastrarlo un poco más. S. Altimir https://youtu.be/sd0qGxvbZ28?si=gkeF787sHhFDgRM_

Mis discos favoritos del 2025

 1-     The Last Dinner Party. From the Pire. (Art pop)  2-     Spellling. Portait Of My Heart. (Indie rock)  3-     Wet Leg. Moistirizer. (Power pop)  4-     Black Country, New Road. Forewer Howlong. (Pop barroco)  5-     Squid. Cowards. (Post punk)  6-     Wolf Alice. The Clearing. (Indie pop)  7-     Ethel Cain. Willoughby Tucker, I’ll Always Love You. (Emo)  8-     Caroline. Caroline 2. (Post rock)  9-     Rosalía. Lux. (Pop sinfónico) 10-    Phoebe Rings. Aseurai. (Dream pop) 11-    Lido Pimienta. La belleza. (Caribeña sinfónica) 12-    Saya Gray. Saya. (Art pop) 13-    Beirut. A Study of Losses. (Indie) 14-    Everything is recorded. Temporary. (Soul electrónico) 15-    Youth Lagoon. Rarely Do I Dream. (Dream pop)

Esmerine. Everithing Was Forever Until IT Was No More (2022)

Los canadienses Esmerine representan la combinación (tal vez la mejor) entre el rock y la música clásica. Aunque etiquetados dentro del post-rock, van mucho más allá. Tocan con instrumentos acústicos propios de la clásica, pero derriban fronteras y se aproximan a las esencias de la música popular. Tampoco tienen una formación reglada, sin pasar por el conservatorio. Se formaron en 2001 liderados por Bruce Cawdron (Godpseed You! Black Emperor) y la violoncelista Rebecca Foon (Thee Silver Mt. Zion, Saltland). Everithing Was Forever Until It Was No More es su séptimo álbum. Su música no es esencialmente complicada ni exigente, son armónicos y no se entretienen demasiado en los desarrollos, que tienen una base rítmica reconocible. Citan a Neil Young entre sus influencias, aunque a mi me cuesta encontrarlo. https://youtu.be/NO7tZDTXJ2g?si=No2ut60JiVxJ1k_V

Squid. Cowards

Hace un par de años, en la reseña sobre O Monolit, el anterior trabajo de Squid, escribía: “su música no supone un salto al vació desde el punk, sino una progresión de todo aquello que ha aportado el género” . Como si quisieran confirmar mis impresiones, Cowards supone ir un paso más allá. El punk, aunque pueda formar parte de su huella genética, ya queda bastante lejos. Como otras bandas y músicos (New Country, Black Road, Geordy Grepp y muchísimo antes, Brainiac) , los de Brighton se adentran en el rock de cámara, culto, complejo y que invita a la audición pausada y reflexiva. No abundan los ritmos ni las melodías sencillas en este disco. Eso no significa que no haya contundencia. Las baquetas que maneja el cantante se encargan de ello cuando es necesario. Sigue siendo rock.  Una parte importante del sonido característico de la banda se debe al trompeta capaz de recrear una atmósfera inquietante. Y las voces, que a veces asustan. Ajustadas para transmitir la idea que se en...

The Moles. Composition Book.

He de reconocer y reconozco que si no llega a ser por las notas del piano con la introducción de la celebérrima “Para Elisa” de Beethoven en el tercer corte de este disco igual no le hubiera prestado mayor atención. Si se trataba de un gancho, en mi caso ha resultado ser eficaz.  Veamos, ¿quien son The Moles? Pues una banda australiana (aja) que sacó un primer EP en 1990 (oops), que se mudó a Inglaterra para triunfar (ay) y se disolvieron en 1994 desanimados por el fracaso (bfff).  Richard Davies, líder de la banda, decidió seguir con su carrera de abogado, casarse, tener hijos y colaborar tras los bastidores con músicos amigos.  Hace unos meses, se reunió con algunos colegas de afición y con un iPad grabaron esta auténtica joya que es Composition Book. Lo suyo es un dulce encuentro entre el pop pegadizo de T Rex y la aspereza de la Velvet Underground. Un disco difícil de repetir. Corran porque se va a agotar.